Contar la arena del mar

A eso nos dedicamos muchas veces los economistas.
Cuando los centros de estudios de bancos, universidades o gobiernos valoran los datos de una economía toman sólo una pequeñísima parte de los datos posibles. Datos que son sólo indicadores; por ejemplo, el dato de compras al por menor es una estimación. Probablemente cercana a la realidad pero no es exacta.
Por eso, y por la carga ideológica o política que tienen muchas de estas instituciones, los datos y, sobre todo, las conclusiones que emiten deben ser tomadas con cierta cautela. Máxime en estos tiempos de crecimiento o decrecimiento del PIB medido en muy pocas décimas.

Datos o personas
De lo que no hablamos casi nunca es de la gente. De como crear empleo. De como crear unas mejores condiciones sociales. De como usar bien los dineros que se van a las universidades... Por cierto ¿han visto la clasificación de las mejores universidades del mundo según empresarios, profesores y alumnos? No encontramos a ninguna gallega y casi ninguna española. ¡Y somos el 8º país del mundo!

Contamos la arena de una pala de un niño, pero no sabemos educarle. Elaboramos complicadas ecuaciones econométricas con el tamaño de esos granos y no sabemos cuidar a nuestros mayores. Gastamos millones de euros en una red de asesores para emprendedores... ¡y ninguno de ellos montaría su propia empresa ni jarto de vino!

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