Hace un rato un amigo periodista de Valencia me llamó. Está haciendo un reportaje sobre el apagón de hace un año y en ese trabajo incluye las reacciones de distintas personas durante las horas en las que no había electricidad a nuestro alrededor. Estuvimos hablando un buen rato. Le conté lo que yo hice, me contó el lío que tuvo él en el trabajo, sin posibilidad de sacar adelante las noticias. Y me hizo pensar en como reaccionamos ese día. Fue el 28 de abril de 2025. España se quedó a oscuras . Sin previo aviso, sin causa conocida durante horas, sin horizonte claro. Desapareció la pantalla. Desapareció el ruido de fondo que mucha gente usa, sin saberlo, para no estar sola consigo misma. Lo que quedó fue la persona. Y la persona reaccionó. Esto no es juzgar, es valorar, analizar. Es entender a las personas. Hubo quien agotó la batería del móvil en minutos buscando información que no existía. La búsqueda compulsiva de datos es una estrategia de regulación emocional: no mitiga el peligro ...
Cuando entras a ver Señora Einstein, crees que vas a asistir a una clase de historia. Una científica brillante, un marido famoso, un siglo injusto. Piensas que eso ya no pasa. Pero a mitad de la obra algo se, te mueve mueve. Porque lo que está contando no es solo la vida de Mileva Marić, primera esposa de Albert Einstein. Está contando algo que muchas personas reconocen. Esa sensación de haber aportado mucho y haber recibido poco. De haber sido quien sostiene sin que nadie lo vea. De tener claro quién eres, pero vivir como si fueras otra persona. Y entonces el teatro deja de ser historia. Se convierte en consulta. El dolor que no tiene nombre es el más difícil de curar En psicología hay un principio básico: lo que no se puede nombrar no se puede sanar. Si una persona llega a consulta y dice "tengo unos pagos de deudas que no soy capaz de afrontar", sabemos qué hacer. Si llega y dice "no sé qué me pasa, pero llevo meses sin ganas de nada", el trabajo es primero encon...