Sobre el tamaño y el número de gobiernos.

Fotos: El País
¿Qué es mejor, un estado centralizado o uno descentralizado? ¿Quién decide mejor sobre la recogida de basuras, el concejal o el ministro? ¿Quién es el más indicado para poner un instituto o un hospital en Ponteareas, un conselleiro en Santiago o un ministro en Madrid? ¿Quién puede planear mejor una estrategia de ayuda a los negocios locales para crear empleo, la dirección general de Madrid o el técnico de la Diputación que conoce mejor el tejido empresarial?
Y digo yo, ¿qué os parece si echamos un vistazo a los países más descentralizados y vemos que grado de desarrollo tienen? Suiza, Estados Unidos, Canadá y Dinamarca superan a nuestro país en descentralización, y Suecia se queda cerca. Parece que no es tan mala...
Por cierto, el principal impulsor de esta ola mediática es el ex-presidente Aznar. Permitámonos un poco de historia. Felipe González en el 93 (el inicio de su última legislatura) pactó con los nacionalistas la cesión del 15% de la recaudación del IRPF para las autonomías. Manuel Fraga, en aquel momento presidente de la Xunta, interpuso un recurso de incostitucionalidad contra la medida. En las elecciones generales del 96 ganó el Partido Popular dirigido por José María Aznar. Ganó con una exigua mayoría y, sin entrar en detalles dialécticos sobre aquellos días, tuvo que pactar con los mismos. Pues del 15% se pasó al 30%. Y la orden al presidente popular de la Comunidad de Galicia de que retirase el recurso. De repente era una medida positiva que servía para engrandecer España.
Quizá podríamos haber titulado este artículo: "Sobre las ansias de poder y lo poco que importa desdecirse".

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